Viajar durante dos años por amor

La protagonista de esta historia es Lucía Pérez, que se animó en 2015 a salir de su zona de confort y recorrer el mundo. Su blog es Prohibido no Viajar y, a continuación, les dejamos las  5 preguntas que le hicimos a esta bloggera que nos demuestra que el miedo de enfrentarse a lo desconocido nos pasó a todos. Y la felicidad que genera viajar, también.
¿Qué fue lo que te motivó a viajar por primera vez y a dónde fuiste?
A decir verdad, no soy una de esas personas que siempre soñó con recorrer el mundo y viajar. De hecho, nunca me había alejado demasiado de mi pequeña ciudad/zona de confort hasta 2015, cuando mi novio se mudó a Madrid, España por casi dos años y yo decidí acompañarlo (aunque unos meses menos). No fue una decisión nada fácil porque estaba cerca de finalizar mi carrera y eso significaba suspender todo por un año, alejarme de mis amigos y familia por ese tiempo y vivir en un lugar tan grande como ninguno en el que haya vivido. De a poco nos dimos cuentas que viajar en Europa es muy sencillo, todo queda cerca, así que el primer destino fue Roma, en camino a visitar a los parientes de mi novio que viven en la región italiana de Abruzzo. “Estás en Roma” me repetía todo el tiempo a mi misma porque no lo podía creer. Desde ese momento estamos de alguna manera en movimiento casi constante, siempre viajando juntos.
¿Cuál fue tu mayor miedo sobre viajar y cómo lo resolviste?
Mi mayor miedo, y creo que probablemente el de muchos otros era el desconocimiento. Pasaba de vivir en una ciudad chica y ordenada a una capital, mucho más grande y con calles mucho más enredadas. Todo el tiempo temía perderme. Fue solo cuestión de tiempo para que el miedo se fuera; ahora perderme me parece una fortuna. Cada vez que viajo a lugares donde hablan idiomas que desconozco me tensa pensar que no voy a poder ubicarme, pero incluso con alfabetos diferentes, siempre me fue bien.
¿Cuál es tu mejor anécdota de viaje? Puede ser la más arriesgada, divertida, bizarra, amorosa; la que hayas traído como un trofeo.
Creo que una de las anécdotas que me hará reir cuando la recuerde es esta: estábamos en Glasgow, Escocia. Anochecía temprano (alrededor de las 5 de la tarde) pero nosotros seguíamos paseando. Estaba cayendo el sol cuando llegamos al cementerio (que por cierto es bellísimo). Estaba vacío y el ambiente se estaba poniendo un poco tenebroso. Mi novio caminaba delante mío, sorprendido por la antigüedad de las lápidas (del 1800 algunas). Yo lo sigo unos pasos más atrás un poco asustada y con ganas de irme. En ese momento veo algo oscuro y bajito pasar cerca de los pies de él y empiezo a creer que la mente me está jugando una mala pasada, entonces insisto para que nos vayamos. Mi novio cede al pedido y pega la vuelta para volver. Se está acercando a donde estoy, cuando escuchamos el grito más horrible del mundo, y no fue un grito alejado, fue un grito en el mismo lugar en el que estábamos parados. Obviamente huí despavorida para ponerme a salvo del misterioso espectro que acechaba el cementerio. Cuando ya había corrido bastante, lo suficiente como para estar bien alejada, me doy cuenta de que detrás mio venía mi novio, partiéndose de risa (aunque también corriendo) diciéndome que había sido un animal el que había hecho el ruido (probablemente el mismo que vi pasar corriendo un rato antes), al parecer ciertos zorros o zorrinos tienen la capacidad de pegar esos gritos espantosos. Más adelante una pareja miraba perpleja toda la escena. Al pasar junto a ellos les dijimos que, al parecer, alguien se había despertado.
¿Quién fue la mejor persona que conociste?
Viajando se conocen muchas personas que te abren su corazón (y a veces su casa), probablemente la familia de mi novio sean las mejores personas que he conocido en este tiempo viajando, no podría elegir a una. También conocí la mejor versión de mi misma, y esa es una de mis cosas favoritas.
¿Qué fue lo más difícil que tuviste que enfrentar al viajar?

La incertidumbre en un principio, de no saber con qué me voy a encontrar. En algunos casos también la adversidad, no en todos los lugares te reciben con los brazos abiertos. Uno viaja creyendo que va a encontrar lo mejor de cada lugar y algunas veces choca con la experiencia de no ser tan bienvenido como esperaba.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Que lindas anécdotas!!! realmente inspiran a continuar con las aventuras. Que así sea… 😉

    1. jrabinovich dice:

      Muchas gracias! Podés enviarnos la tuya cuando quieras 🙂 Puede ser anécdota, vivencia, lo que quieras que pienses que pueda resultar interesante para compartir.

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